El avance de los autos eléctricos de origen chino en el mercado argentino empieza a encender señales de alerta en el sector industrial, en un contexto de apertura y creciente competencia externa.

La llegada de estos vehículos, con mayor desarrollo tecnológico y precios más competitivos, profundiza las dificultades de la industria local para sostener niveles de producción frente a unidades importadas.

En Tierra del Fuego, donde el entramado industrial depende del régimen de promoción y del ensamblado de bienes tecnológicos, el escenario genera preocupación por el impacto que podría tener en la actividad y el empleo.

El crecimiento de la movilidad eléctrica, además, expone la falta de desarrollo local en este segmento, lo que amplía la brecha frente a mercados que ya avanzaron en estas tecnologías.

En este contexto, el debate se centra en cómo sostener la industria fueguina y proteger los puestos de trabajo ante un proceso de transformación del mercado automotor que avanza a nivel global.