Documentos desclasificados del Archivo Nacional de Brasil revelaron que el gobierno de ese país autorizó una operación destinada a facilitar el envío de armamento y componentes militares a Argentina durante la Guerra de Malvinas, en medio del embargo impuesto por la Comunidad Económica Europea tras el inicio del conflicto en 1982.

La documentación expone una triangulación entre la empresa belga FN Herstal, su filial FN do Brasil y organismos estatales brasileños para permitir la provisión de piezas y componentes destinados a fusiles FAL, ametralladoras MAG y pistolas Browning utilizadas por las Fuerzas Armadas argentinas.

Según los expedientes, la operación fue evaluada y autorizada por distintas áreas del Estado brasileño, entre ellas el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Consejo de Seguridad Nacional, el Ministerio del Ejército y la Presidencia de la República. Las autorizaciones finales fueron firmadas por el entonces presidente João Baptista Figueiredo entre mayo y junio de 1982.

Los documentos también muestran que Brasil mantuvo una posición favorable al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y consideró estratégico profundizar la cooperación bilateral en distintos ámbitos, incluida la industria militar.

Si bien la documentación no permite establecer con certeza si la totalidad del material autorizado llegó a destino antes de la finalización de la guerra, los archivos aportan nuevas evidencias sobre el respaldo logístico brindado por Brasil a Argentina durante el conflicto del Atlántico Sur y sobre los mecanismos utilizados para eludir las restricciones impuestas por Europa.