En Argentina, la cuota alimentaria es una obligación legal establecida para garantizar la manutención integral de niños, niñas y adolescentes, cubriendo aspectos como alimentación, vivienda, salud, educación y esparcimiento. La obligación de aportar no depende de la convivencia entre progenitores y se regula por el Código Civil y Comercial de la Nación, con participación del juez cuando no existe un acuerdo entre las partes.
El cálculo de la cuota alimentaria no establece un monto fijo por ley, sino que se determina caso por caso. En la práctica, los tribunales suelen fijar el aporte como un porcentaje del ingreso neto del progenitor obligado, que en muchos casos se ubica entre el 20% y el 30% por hijo o hija, considerando factores como los ingresos de los padres, las necesidades del menor, la cantidad de hijos y el nivel de vida previo a la separación.
La obligación de pagar la cuota alimentaria se extiende, por regla general, hasta los 21 años, pudiendo prolongarse hasta los 25 años si el hijo o hija continúa estudiando y no cuenta con medios propios, o de forma indefinida en situaciones de discapacidad.
Cuando uno de los progenitores incumple con el pago de la cuota alimentaria, la Justicia dispone diversas medidas para garantizar el cumplimiento de la obligación. Entre las acciones que pueden aplicarse se encuentran el embargo de sueldos, bienes o cuentas bancarias del deudor, la orden de descuento automático del salario, la inclusión del deudor en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos, la prohibición de salida del país y la suspensión de la licencia de conducir o del pasaporte, entre otras herramientas judiciales destinadas a proteger el interés superior del menor.




Comentarios recientes