El expresidente Mauricio Macri volvió a tomar distancia del Gobierno nacional y planteó que las transformaciones económicas impulsadas por Javier Milei requieren acuerdos políticos e instituciones sólidas para garantizar su continuidad más allá de la actual gestión.

Las definiciones surgieron en medio del debate sobre la sustentabilidad del programa económico libertario y pusieron el foco en el papel que deben cumplir los consensos políticos en los procesos de reforma. En ese marco, Macri sostuvo que la estabilidad económica no puede depender exclusivamente del liderazgo de un presidente y remarcó que «ningún caudillo puede garantizar la estabilidad económica».

El exmandatario consideró que la Argentina necesita consolidar acuerdos básicos en torno al equilibrio fiscal, la estabilidad monetaria, la seguridad jurídica, la integración al mundo y la promoción de las exportaciones, con el objetivo de evitar que cada cambio de gobierno implique una modificación de rumbo.

Además, si bien reconoció la importancia del superávit fiscal alcanzado por la administración de Milei, cuestionó aspectos vinculados a la calidad del ajuste y advirtió sobre las consecuencias que puede tener la paralización de obras de infraestructura y el deterioro de servicios esenciales.

Macri también vinculó la estabilidad económica con el fortalecimiento institucional y destacó la necesidad de contar con una Justicia independiente que garantice el cumplimiento de las reglas constitucionales y la previsibilidad para inversiones de largo plazo.

Las declaraciones profundizan las diferencias entre el líder del PRO y la Casa Rosada, en un contexto donde la relación entre ambos espacios atraviesa momentos de tensión pese a las coincidencias que mantienen en materia económica.