La Asamblea Mundial de la Salud comenzará este lunes en Ginebra el tratamiento de la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un escenario atravesado por cuestionamientos legales y por el reciente brote de hantavirus detectado en un crucero que realizó temporada en Ushuaia.

La decisión impulsada por el Gobierno de Javier Milei fue notificada oficialmente en marzo de 2025 y, según la administración nacional, se haría efectiva el 17 de marzo de 2026. Sin embargo, la Constitución de la OMS no contempla un mecanismo general de retiro para los Estados miembros, lo que abrió un debate jurídico internacional sobre la legalidad del proceso.

El Gobierno nacional sostiene que la desvinculación responde a diferencias con el funcionamiento del organismo y al manejo internacional de la pandemia de Covid-19, argumentando además la necesidad de preservar la soberanía sanitaria argentina.

No obstante, distintos sectores advierten que la salida debería contar con aprobación del Congreso nacional, ya que la adhesión de Argentina a la OMS fue incorporada al derecho interno mediante la Ley 13.211 sancionada en 1948.

La discusión internacional se da además en medio de la investigación epidemiológica por el brote de hantavirus registrado en el crucero MV Hondius, que había partido desde Ushuaia, situación que llevó a la OMS a pedir públicamente a Argentina y Estados Unidos que reconsideren su decisión de abandonar el organismo.

Especialistas también advirtieron que una eventual salida podría afectar el acceso a sistemas internacionales de vigilancia epidemiológica, programas de cooperación sanitaria y mecanismos regionales para la compra de vacunas y medicamentos.