Un análisis sobre la evolución de la economía argentina sostiene que la mejora de los principales indicadores macroeconómicos convive con un desempeño dispar entre los distintos sectores productivos, situación que impacta en la generación de empleo y amplía las diferencias entre las actividades orientadas a la exportación y aquellas vinculadas al mercado interno.

El trabajo, elaborado por el economista Juan Manuel Telechea y publicado por El País, señala que durante los primeros meses del año el país registró un fuerte superávit comercial impulsado por el desempeño del sector agropecuario y la consolidación de la Argentina como exportador neto de energía. A ello se suman la acumulación de reservas por parte del Banco Central, la estabilidad cambiaria, el equilibrio fiscal y una desaceleración de la inflación.

Sin embargo, el informe advierte que esa mejora no se trasladó con la misma intensidad a la actividad económica vinculada al consumo interno ni al mercado laboral. En el último año se perdieron cerca de 100.000 puestos de trabajo privados registrados y más de 18.000 empleos públicos, mientras que parte de esa caída fue absorbida por el régimen de monotributo, asociado a ocupaciones con menor estabilidad y protección laboral.

El análisis también destaca que los sectores que concentran la mayor cantidad de empleo, como la industria y el comercio, muestran un desempeño inferior al de actividades como el agro, la energía, la minería y el sistema financiero, que explican gran parte del crecimiento del nivel de actividad, aunque tienen una incidencia menor en la creación de puestos de trabajo.

Según el informe, la combinación de un tipo de cambio bajo, la apertura de importaciones y un consumo que todavía no logra recuperarse afectó especialmente a la industria y al comercio, mientras que las actividades exportadoras continúan mostrando un mayor dinamismo.

El trabajo concluye que, si bien el Gobierno puede exhibir avances en materia fiscal, comercial y cambiaria, la recuperación económica aún enfrenta el desafío de traducirse en una mayor generación de empleo formal, mejores salarios y una reactivación sostenida de los sectores que dependen del mercado interno.