Bajo la consigna “Paz, pan, tierra, techo y trabajo”, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) se movilizó por décimo año, en el Día de San Cayetano, junto a la CGT y las dos CTA (de los Trabajadores y Autónoma) desde el barrio porteño de Liniers hasta Plaza de Mayo, con tono crítico hacia la gestión de Javier Milei.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, desde la UTEP destacaron que fue «una jornada masiva de fe, dignidad y resistencia que conmemora el proceso que, en 2016, consolidó la representación del sector de los trabajadores excluidos y derivó en la sanción de la Ley de Emergencia Social (Ley 27.345)».

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien fue el primer orador, cuestionó la situación del país, afirmando que “hoy es una entrega a las grandes corporaciones” y sostuvo: “Tenemos que trabajar a pesar de las diferencias para ver cómo reconstruimos el país. Hay que lograr la unidad del pueblo”. Finalmente dijo que “hay desocupación, represión, pero estamos de pie. Tenemos que decirles Nunca más”.

Entre los manifestantes también estuvo el cotitular de la Confederación General del Trabajo (CGT), Cristian Jerónimo, quien invitó a la reflexión sobre la realidad que atraviesan los trabajadores argentinos, señalando “la recuperación del empleo debe convertirse en una prioridad para el país”.

En ese sentido, el dirigente gremial sostuvo que «hoy es un día para pedirle más que nunca a San Cayetano, porque la situación del mundo del trabajo está muy difícil. Se perdieron 380.000 puestos de trabajo, cierran empresas todos los días y cada vez queda menos empleo formal».

En ese camino, Jerónimo también hizo foco en la preocupación que genera el actual escenario en el interior del movimiento obrero y, por eso, lanzó una advertencia en relación a las consecuencias sociales que genera la pérdida del empleo.

En tal sentido, señaló la necesidad de construir acuerdos entre todos los sectores a fin de revertir la situación actual. Para eso, propuso que «el primer paso es sentarnos en una mesa para construir un proceso distinto, con confianza, previsibilidad y decisiones políticas que permitan generar desarrollo y producción».

Razón por la cual, también «tiene que estar el Gobierno nacional, los trabajadores, los empresarios y también la Iglesia. Tenemos que buscar los acuerdos necesarios para salir adelante. No podemos seguir enfrentándonos entre argentinos», sostuvo.

«Decir que vamos a un paro es angustiante para los propios trabajadores porque, encima que estamos mal, lo único que genera es que pierdan su día de trabajo y salario. Es una herramienta que tratamos de no utilizar para intentar revertir esta situación mediante el diálogo», cerró Jerónimo.

Por su lado, referentes de la UTEP también reclamaron la convocatoria a un paro general durante un acto breve que no contó con la presencia de los principales dirigentes de la CGT sobre el escenario.

“Está claro que el Gobierno empezó a perder la calle y el movimiento obrero tiene que garantizar un conflicto permanente. La jornada de hoy tiene que servir para unir todas las luchas y hacer crecer la conflictividad.”, sostuvo, por su parte, Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE.

La marcha comenzó en la Iglesia de San Cayetano con una bendición a cargo del arzobispo Jorge García Cuerva, ubicada en el barrio porteño de Liniers con finalización en Plaza de Mayo.

A lo largo del recorrido se instalaron postas sanitarias y, frente al Congreso, las organizaciones realizaron un «verdurazo», con la entrega gratuita de 1.000 kilos de verduras de estación y 500 litros de leche.

Fuente: NOTICIAS ARGENTINAS